Give my vote back!

Something breaking through the layer of democratic paint

Kosovo no es Cataluña

leave a comment »

Kosovo se desclaró independiente en 2008

No lo es, por más que quisieran unos y otros. Si así fuera, los catalanes tendrían vía expedita a la independencia, siempre que lo reclamara la mayor parte de su población en un referéndum convocado de acuerdo con las garantías democráticas prescritas por la ONU, como hicieron los kosovares. Éstos, a su vez, encontrarían más ventajas si cabe en esta trasmutación nacional hipotética: un autogobierno amplio, sin tutelajes y con grandes competencias, y una administración eficiente dentro de un Estado, en plena recesión, pero operativo. Su memoria colectiva, menos apegada al odio y a la supervivencia como objetivo vital, estaría más abierta a preocupaciones mundanas. Los muertos albanokosovares, ya se cuenten por centenares o por miles -según a quien se atienda en la guerra de cifras abierta entre la OTAN y quienes critican la intervención de su ejército en Serbia durante la Guerra de Kosovo para evitar otra limpieza étnica-, tienen que pesar más sobre los autóctonos que sobre el pueblo que lo invadió, cegado por la codicia de un líder que ha dado mal nombre a su país, Slobodan Milosevic. El nacionalismo, también por necesidad, ha de ser más fuerte en Kosovo que en Cataluña. Allí las víctimas abultan mucho más y todavía se puede recordar sus caras. El tiempo de exigir la restitución de derechos y compensaciones ya ha pasado para Cataluña, aunque tampoco ha de ser ése ser el principal motivo para justificar el acceso libre a la independencia de la antigua región autónoma yugoslava, declarada a sí misma independiente en 2008, y reconocida con ese estatus por 69 de los 192 Estados de la ONU.

Entre ellos no se encuentra España, ni Chipre, Eslovaquia, Rumanía o Grecia, los únicos miembros de la UE que no apoyan la sentencia de la Corte Internacional de Justicia del pasado 22 de julio. Fuera, tampoco lo hacen Rusia o China. ¿Casualidad, o alarma entre los estados multiétnicos? Aunque muchos crean que este fallo judicial, que corrobora la legalidad de la declaración de independencia de Kosovo y fue emitido a instancias de Serbia, da carácter fáctico a autodeterminación en Europa, lo cierto es que el derecho de libre determinación de los pueblos está reconocido por la ONU desde 1960. Allende Europa, el Tribunal Supremo candiense también ha defendido el derecho de Québec a declararse independiente. Otra cosa es que la comunidad internacional lo reconozca como Estado.

Incluso Serbia admite que Kosovo, cuna ancestral de su cultura y tradición religiosa, lo va a tener muy fácil para hacerse un hueco en la comunidad internacional. Y no sólo por una cuestión de “justicia histórica”, sino por la mano de Estados Unidos, del que sospechan tiene especial interés en mantener una base de influencia en los Balcanes. Ninguno de estos dos argumentos fáciles desmerecen a los verdaderos motivos: el 95% de la población es albanesa, la independencia daría carpetazo definitivo al inestabilidad entre los miembros de la antigua Yugoslavia y ha sido respaldada en un parlamento democrático. Kosovo podrá autodirigirse y solucionar sus problemas de corrupción y de subsidiariedad para evitar convertirse en un Estado fallido, allanar el camino hacia el ingreso de toda la región en la UE.

El contexto catalán es del todo distinto. No hay conflicto étnico, no hay atropello de derechos ni persecución de minorías. Está dotada de insituciones y autogobierno. Tiene un modelo de desarrollo económico consolidado desde hace siglos y una tradición lingüística y cultural puesta en valor. Es el espejo en el que las demás autonomías se miran y a lo que muchas aspiran. Cataluña puede ser independiente, si una amplia mayoría de catalanes lo piden y desean por cauces democráticos ¿Por qué no? El problema es que ese consenso sea fruto del cálculo estratégico de sus gobernantes, de la salida al paso en una coyuntura de crisis. En Québec, el Sí a la independencia se perdió por casi nada, un 5%. Más de la mitad de los quebequenses no estaban convencidos de que les fuera a ir mejor a su bolsillo el divorcio de Canadá. En Cataluña siempre se ha luchado por tener mano en Madrid porque, al fin y al cabo, es una de las que más le llenan el bolsillo. Después de años de decadencia, Cataluña se niega a seguir el largo descenso al abismo de la recesión. Quizás piense que le iría mejor a su bola y dejar de contribuir a la economía familiar. Y aunque no le falte razón, pocos más argumentos hay detrás de los números. Lo visceral, aquello que da nombre y hace del nacionalismo algo antiguo, decinmonónico y extraño a estos tiempos parece haber quedado reducido a cifras y cuentas. Lo que escapa a los nuevos ideóogos del nacionalismo es que esos números son con frecuencia mucho más mutables que los sentimientos transgeneracionales.

Anuncios

Written by Desiree Garcia

agosto 19, 2010 a 8:09 am

Publicado en Uncategorized

Tagged with , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: