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Something breaking through the layer of democratic paint

Liberté, inégalité, fraternité

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saigneurdeguerre. Flickr
Los gitanos son ciudadanos de segunda en casi todas partes. Lo han sido por su etnia y su impermeabilidad cultural, y lo siguen siendo por esto último y por no utilizar los cauces convencionales por los que uno pasa ser un corpúsculo en el magma social: ir a la escuela, buscar un trabajo regular y cotizable, darse de alta en el padrón o participar de forma activa en la vida política (aunque, la verdad, esto pocos lo hacen ya a estas alturas).

“Distintos” como cualquier extranjero con su propio bagaje cultural, pero más orgullosos de él si cabe, son los únicos que no están dispuestos a pasar por el aro de ningún tipo de organización social, política o económica que no les haya venido dada por herencia generacional. El gitano a la antigua usanza -no el gitano de hoy en día que haya decidido saltarse esas normas ancestales-, está indisoluble e injustamente unido en nuestra cabeza a la delincuencia, el pillaje y la desconfianza.

Flaco favor hace a la erradicación de este prejuicio la última decisión de Sarkozy. Su gobierno va a deportar a más de 800 “roms”, como los franceses llaman a los gitanos de Bulgaria y Rumanía, en pocas semanas. El año pasado fueron 9.800, que salen a 25 por día. Todos los medios se están haciendo eco de las deportaciones a sus países de origen, que apenas comenzar ya han evocado algunos de los más tristes trasuntos de la antigua Europa.


Asociaciones de gitanos, pro Derechos Humanos, la Comisión Europea y hasta la Iglesia ha arremetido contra Sarkozy. Porque estigmatiza a todo un grupo étnico, porque es racista y, ¿arbitrario? El Ejecutivo francés dice que está cumpliendo con la ley de forma estricta. Y en concreto, el régimen transitorio que rige para los ciudadanos de Bulgaria y Rumanía que hace que no tengan acceso al empleo como un polaco, un húngaro y, por supuesto, un español o un italiano, a pesar de que ambos Estados forman parte del espacio Schengen de libre circulación en la UE desde 2007. A efectos prácticos, sería como si deportaran a un español o a un italiano, o a cualquier otro compañero comunitario.

El desencadenante ha sido la política de seguridad destinada a perseguir delincuentes o extranjeros sin trabajo puesta en marcha a raíz de la destrucción de unos 50 asentamientos de chabolas después de que la policía detuviera y diera muerte a un joven gitano sospechoso el pasado julio. Essta actuación provocó una reacción de los “roms” similar a las provocadas hace 5 años por jóvenes inmigrantes en la banlieue de Paris. Hortefeux promete desalojar en tres meses unos 300 campamentos ilegales y aclara que cada adulto expulsado recibe una ayuda de unos 300 euros y los menores, 100. Por si fuera poco, las medidas contra los “roms” también han afectado a los gitanos franceses conocidos como “gentes de viaje”. Viven allí desde hace siglos y se trasladan de un lado para otro con sus caravanas.

“Il y a aujourd’hui sur notre drapeau une tache de honte”, dice Villepin. Una mancha tan grande como el borrón de tinta que debe de haber impedido a Sarkozy leer su propia Constitución, que asegura “la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos sin distinción de origen, raza o de religión”. El asunto es tanto más deprimente precisamente por ocurrir en la cuna de los progres y revolucionarios de Europa, de quienes consolidaron ese derecho inalienable hasta hoy. Aun a riesgo de que el aluvión de críticas no pare las extradiciones, de que los votantes franceses no le den el palo a su presidente y de que adalides de la democracia como Italia se suban al carro, se puede intentar sacar algo bueno de aquí. Hace tiempo que el concepto de ciudadanía pide a gritos una actualización. No puede seguir por más tiempo basada en la pertenencia a un territorio. La UE ya ha abierto brecha en este sentido, ahora falta ahondarla y moldearla a los ciudadanos del nuevo siglo: los que son de donde quieren ser. Eso sí, para que no haya discriminación, tampoco debería de haber privilegios y todos los ciudadanos deberían implicarse en un proyecto común: su pueblo, su ciudad, su país, el mundo.

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Written by Desiree Garcia

agosto 24, 2010 a 4:59 pm

3 comentarios

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  1. Es un gustazo que, poco a poco, este blog regrese a la vida…
    Besitos
    David

    David

    agosto 25, 2010 at 12:15 pm

  2. Y más todavía que, cuando lleve mucho tiempo sin dar señales de vida, mis escasos lectores puedan pasearse por http://yquepequenosoyyo.blogspot.com/ 😉

    Desiree Garcia

    agosto 26, 2010 at 8:09 am

  3. […] Articulos Actualizados : Liberté, inégalité, fraternité […]


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