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Something breaking through the layer of democratic paint

Candidatos camperos

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estos huevos ya no son los de siempre

Hace ya meses que me decidí por los huevos camperos. Ahora son los únicos que entran en mi cesta de la compra. Aposté por un nuevo dígito, el 0, o el 1 todo lo más. Todo lo que quedara por arriba del 2, ni en pintura. Un cambio pequeño en apariencia, pero que vendría a alterar toda una historía nutricional de huevos numerados por encima del 3, y eso cuando si lo estaban.

No recuerdo cómo di el paso, pero debió de gestarse en conversaciones a pie de supermercado, en cenas con amigos y en debates acalorados sobre nuestro escandalosamente consumista estilo de vida. Aunque poco de concienciación tuvo mi decisión. Fue algo más visceral: los escrúpulos, es asquete, me llevaron a desterrar las yemas XXXXXL. Y no debo de ser la única, porque todos los retailers les han hecho un hueco en sus estanterías.

El ganadero-hippy que decidiera ganar un poco menos a cambio dejar de cebar a sus gallinas con sus propias deposiciones fue el foco de la infección. Como el inventor de la sin plomo, de los cubos de basura para reciclar, del sistema que ha inspirado Valenbisi, como lo será el creador del enchufe para coches y de las bolas que lavan la ropa -esto todavía no me lo creo- sin detergente. En una sociedad viral como la nuestra y cualquier otra, donde todo se contagia, siempre hay alguien que se mueve en la foto y la transforma por completo.

De cosas parecidas, si bien menos domésticas, habla Tony Blair en sus memorias. El ex primer ministro -perdón, exprimer ministro según la nueva Ortografia de la RAE- británico ha detectado una evolución entre sus compatriotas desde que dejaran de ser sus electores. Dice que ya no se creen tanto los eslóganes de los partidos, que una sombra de juicio asoma entre el electorado de los partidos de masas. ¿Estamos en otro estadio, quizás?

Y eso que Blair todavía no estaría pensando en el cambio tildado de no menos que “revolucionario” y protagonizado por sus conciudadanos este mismo año, en que han apostado por un Gobierno en coalición sin precedentes y han obligado a Cameron, con la expresión de sus papeletas, a darle un repaso a un sistema electoral tan centenario y solemne como toda la historia democrática del Reino Unido.

“Yes we can”…change. Así debía de haber remachado Obama su eslogan, por mucho que, de momento, no lo haya conseguido del todo. Y por más que “las cosas de palacio vayan despacio”, que “las prisas no sean buenas”, “que la paciencia sea la mejor virtud”. El refranero español no sería un mal aliado para Obama, pero, ¿quién dice que no lo es su intelectualidad? Si Estados Unidos no está preparado para un líder que se intenta adelantarse a su tiempo, ¿es problema de Obama o de todo el resto? Sin ánimo de hacerle la bola a Ortega y Gasset o caer en los prejuicios del primer liberalismo hacia el sufragio universal, reconozco que muchas veces necesitamos a alguien que nos haga ver un poco más lejos. No discuto que haya fallado al resolver la crisis con la solvencia de un respublicano, que suele estar más familizarido con el dinero, o que hay pecado de idealista. Pero, objetivamente, ¿qué es mejor para la sociedad: pagar menos impuestos o tener un acceso más equitativo a los recursos sanitarios,? ¿ganar en derechos o ganar el dinero que después vas a perder en acceder a los recursos que el Estado no te ofrece? , ¿ser fumador o no serlo?

Las nuevas teorías democráticas apuestan por una mayor participación de los individuos en la sociedad, de todos y no sólo de unos pocos, en cuantas formas sean posibles y sobre cualquier asunto. Un ideal que identifica a ciudadano con sujeto político activo que ya es tendencia y por fuerza debe reforzar el igualitarismo. Aunque a millas del comunismo, para alivio del 90% de los americanos, Obama ha apuntado tímidamente en esa dirección. Y si eso significa ser intelectual, yo también lo soy. Y cualquiera que mire un poquito más allá de su ombligo. Es posible -quién podría anticiparlo- que dentro de unas décadas resulte ofensivo criticar a un presidente del Gobierno por fumar o tener algun tipo de ascendencia árabe. Quizás eso pase cuando todos los huevos del mundo empiecen por 0.

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Written by Desiree Garcia

noviembre 6, 2010 a 6:37 pm

2 comentarios

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  1. Escribes de puta madre.

    Jorge

    abril 29, 2011 at 1:33 pm

  2. Gracias, sobre todo viniendo de ti.

    Desiree Garcia

    abril 30, 2011 at 1:26 pm


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